Este componente promueve la conservación y restauración del bosque a través de incentivos, acuerdos voluntarios y procesos de planificación predial que permitan reducir las presiones sobre los ecosistemas.
El programa trabaja con familias rurales identificadas como gestores del cambio, acompañándolas en la transformación de sus sistemas productivos hacia modelos más compatibles con la conservación del bosque. Esto incluye la implementación de sistemas agroforestales, sistemas silvopastoriles y otras prácticas de restauración productiva y ecológica, que permiten integrar la producción, la recuperación de áreas degradadas y la protección de los ecosistemas dentro de las fincas.

A partir de procesos de planificación predial, el componente promueve la organización del territorio a escala de finca, definiendo áreas de uso productivo, conservación y restauración, de acuerdo con las condiciones ambientales, sociales y económicas de cada predio.
Un elemento central es facilitar el acceso de las comunidades a mecanismos de incentivos para la conservación, como pagos por servicios ecosistémicos y otros instrumentos que reconocen el valor ambiental del bosque. Esto incluye la articulación con programas como Conservar Paga, y con mecanismos de financiamiento verde, como REDD+, los mercados de carbono y los pagos por servicios ambientales.
Estas acciones se desarrollan en articulación con los otros componentes del programa: los sistemas productivos sostenibles fortalecen las cadenas de valor, y los incentivos contribuyen a sostener en el tiempo los esfuerzos de conservación y manejo del bosque.
A través de este enfoque, el componente busca consolidar modelos de uso del suelo que reduzcan la deforestación, restauren los ecosistemas y permitan a las familias rurales desarrollar sus medios de vida en equilibrio con el bosque.